El Dragón Cojo

Comunidad de juegos de mesa, rol y videojuegos en Mallorca. Conoce nuestra historia y nuestros mandamientos, y escríbenos para sentarte a jugar.

La historia del Dragón

Para contar la historia del Dragón, tenemos que irnos atrás en el tiempo, antes incluso de que siquiera tuviera nombre.

Mi nombre es Malkev y, allá por el 2016 anno Domini, fundé un pequeño grupo de aficionados a los juegos de mesa llamado Jugones Mallorca, un nombre humilde que daba lo que prometía, Jugones en Mallorca. Con el paso de los años, aquel grupo crecería, cambiaría y acabaría convirtiéndose en lo que hoy conocemos como El Dragón Cojo.

Por aquel entonces era un chaval errante, repatriado desde tierras lejanas, y buscaba conocer gente con la que disfrutar unas partidas. Participé en algunos encuentros que, por desgracia, solo rozaban los juegos de pasada y rara vez repetían con asiduidad.

Un día pregunté por qué no se organizaban más partidas, y la respuesta fue cortante, pero reveladora:

«¿Y por qué no las organizas tú?»

A veces uno sólo necesita las preguntas adecuadas, y esta era una de esas preguntas. Eso hice.

Con una mesa, muchas ganas de jugar y sin saber muy bien hasta dónde llegaría aquello, comenzó una historia que ya dura una década.

Alea iacta est. La suerte está echada. Ese fue el lema.

Echamos a andar sin saber muy bien qué habría al otro lado y desde entonces han pasado por el grupo más de medio millar de personas. Algunas estuvieron sólo unas partidas, otras llevan años formando parte de esta pequeña comunidad y se han convertido en personas cercanas. Gente que llegó, gente que se fue, amistades que nacieron alrededor de una mesa y cientos de jugadores más que, espero, todavía estén por llegar.

En diez años ha habido partidas mejores y peores, altos y bajos, claros y oscuros, épocas en las que apenas cabíamos alrededor de las mesas y nos veíamos varias veces a la semana y otras mucho más tranquilas e incluso momentos en los que pensaba que todo se iba a acabar. Hemos cambiado de lugares, de nombres y de formas de organizarnos, se han escrito reglas, mandamientos, ha habido discusiones. El Dragón fue naciendo y creciendo a base de dificultades, derrotas y victorias.

CLAUDUS SED INVICTUS. Cojo, pero invicto.

Seguimos aquí. Diez años después de aquella primera mesa, el Dragón continúa abriendo sus alas.

La misión del Dragón

Mucho ha llovido desde 2016, muchas cosas son diferentes, pero dentro del Dragón hay una cosa, un resquicio de una fuerza inquebrantable que se niega a desaparecer y que se mantendrá encendida hasta el último segundo de su existencia. Su propósito:

Nadie que quiera jugar se queda sin jugar.

No importa que nunca haya abierto un manual o que lo pueda explicar con memoria eidética. Da igual si busca juegos de mesa, rol o videojuegos. Da igual si viene solo, si no conoce a nadie o si todavía no sabe siquiera a qué quiere jugar.

Si quiere jugar, el Dragón le ayudará a encontrar su sitio.

Porque para nosotros jugar nunca ha consistido únicamente en poner un juego sobre una mesa. Consiste en crear el lugar alrededor de ella.

Un lugar al que puedas llegar sin conocer a nadie. En el que puedas aprender sin sentir que deberías saber ya cómo se juega. En el que puedas enseñar ese juego que te apasiona. Un lugar en el que encontrarte con personas que quizá nunca habrías conocido de otra manera y te sientas acogido.

Y ahora que ya lo hemos conseguido, hay que ir un poco más lejos. Una nueva misión.

La asociación de El Dragón Cojo comienza una nueva etapa colaborando con los ayuntamientos de Mallorca para que jugar sea algo al alcance de todos. Queremos trabajar para que las personas con discapacidades o necesidades especiales encuentren también una mesa, puedan descubrir juegos y formar parte de la comunidad.

Y no hay que olvidar al por desgracia eterno olvidado, el mallorquín, o, en realidad, cualquier otro grupúsculo idiomático de la isla que no encuentre un hueco en el que expresarse en su lengua nativa y quiera hacerlo. Ellos también merecen su espacio.

Porque después de todos estos años hemos aprendido algo extremadamente importante:

Una partida rara vez empieza cuando se abre una caja o se reparten las cartas, empieza cuando varias personas encuentran una mesa en la que sentirse bienvenidas. Queremos seguir reuniendo alrededor de una misma mesa a personas distintas, con experiencias distintas y formas diferentes de disfrutar de esta afición.

Y mientras quede una sola persona buscando mesa en la isla, el Dragón continuará abriendo sus alas.